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Dieta cetogénica e hígado graso – ¿Una solución o un problema?

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una causa importante de enfermedad hepática crónica, caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado y el posible desarrollo de inflamación, fibrosis y cáncer.

La dieta cetogénica con su drástica reducción de carbohidratos, es una método de alimentación utilizado para la pérdida de peso, y ha generado preocupaciones de seguridad sobre una posible asociación con el hígado graso.

Sin embargo, también se informó que las dietas cetogénicas son beneficiosas en ciertas patologías hepáticas, donde los cuerpos cetónicos pueden actuar como moduladores efectivos de la inflamación y la fibrosis. (1)

Esto nos lleva a la pregunta: ¿Es la dieta cetogénica buena o mala para el hígado graso? Sigue leyendo para saber la respuesta con respaldo de evidencias científicas.

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¿La dieta keto es buena para el hígado graso?

La dieta keto podría tener un impacto positivo en la enfermedad del hígado graso. Esto es siempre y cuando se consuma un alto contenido de grasas saludables, y sea baja en calorías.

Aunque pueda parecer lógico que comer más grasas lo engorda a usted y a su hígado, nuestros cuerpos son mucho más complejos que eso.

La evidencia muestra que demasiados carbohidratos en nuestras dietas son probablemente los principales culpables de hígado graso al causar resistencia a la insulina. (2,3)

La resistencia a la insulina es una condición metabólica en la que sus células no responden a la insulina como deberían.

Esto provoca un nivel alto de glucosa en la sangre, que el cuerpo maneja envíandola al hígado. Esta glucosa en exceso se transforma en grasa y aquí es donde aparece el hígado graso.

En suma, cuando la mayoría de los carbohidratos de la dieta son refinados, azúcar, glucosa, fructosa, harinas en lugar de almidón y fibra, las probabilidades que desarrolle resistencia a la insulina e hígado graso aumentan considerablemente.

En la dieta cetogénica estos alimentos con carbohidratos se sustituyen por grasas, lo que permite reducir y en algunos casos incluso revertir la resistencia a la insulina y ayudar al hígado graso.

Además, si bien aún no es totalmente claro si la cetosis juega un papel adicional. Se han propuesto varios mecanismos entre la cetosis y la mejora del hígado graso, por ejemplo la producción de intermediarios que favorecen la oxidación de triglicéridos. (4) Aclarar estos aspectos es un potencial blanco para los investigadores.

¿Seguir una dieta cetogénica puede causar hígado graso?

La respuesta corta, es no.

No hay evidencia de que una dieta cetogénica conduzca inevitablemente a un hígado graso, a pesar de que es notoriamente alta en grasas.

De hecho, una revisión exhaustiva publicada recientemente sobre el tema concluyó que prácticamente todos los estudios encontraron que las dietas bajas en carbohidratos y cetogénicas condujeron a mejoras en el contenido de grasa hepática. (2)

Es decir, la creencia común de que el aumento de la ingesta de grasas en la dieta conduce al hígado graso y previene la pérdida de masa grasa ha demostrado ser errónea.

En contrapartida, una dieta keto alta en calorías, grasas malas, y baja en ciertos nutrientes podría tener impactos negativos en el hígado.

Por un lado, cualquier exceso de macronutrientes y calorías conduce al aumento de grasa corporal, lo que genera aumento de eso y empeora la resistencia a la insulina.

Por otro, cuando se trata del tipo de grasa que es peor para la salud del hígado, las grasas saturadas y trans son problemáticas, mientras que las grasas insaturadas – aceites saludables mejoran la salud metabólica y hepática.

Los estudios en animales también muestran que las deficiencias en dos nutrientes esenciales, la colina y el metionina, pueden estar detrás del hígado graso (5). Ambos se encuentran en huevos, pescado, frutos secos y semillas, y son esenciales para la salud.

RESUMEN

Si bien puede parecer contradictorio, la dieta keto puede revertir el hígado graso, no causarlo.

Se considera que la principal causa de enfermedad de hígado graso es la resistencia a la insulina, esta es el resultado de una mala alimentación, alta en azúcares y un estilo de vida sedentario.

Cuando se trata de la ingesta de grasas, comer demasiadas también puede ser malo. Pero, en un contexto de dieta keto baja en calorías y grasas buenas no sería un problema,

REFERENCIAS

  1. Beneficial effects of the ketogenic diet on nonalcoholic fatty liver disease: A comprehensive review of the literature. Fuente
  2. Role of Nutrition in the Pathogenesis and Prevention of Non-alcoholic Fatty Liver Disease: Recent Updates. Fuente
  3. The Role of Insulin Resistance in Nonalcoholic Fatty Liver Disease. Fuente
  4. Effect of a ketogenic diet on hepatic steatosis and hepatic mitochondrial metabolism in nonalcoholic fatty liver disease. Fuente
  5. Low-carbohydrate ketogenic diets, glucose homeostasis, and nonalcoholic fatty liver disease. Fuente
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Gonzalo Paredes

Gonzalo es apasionado por impulsar cambios positivos a través de la investigación y divulgación de la ciencia. Además de escribir con otros miembros del equipo, Gonzalo se asegura de que el contenido sea actual, preciso y confiable.

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