Al hablar de células del sistema inmune se suelen generar todo tipo de confusiones. Los nombres pueden sonar muy similares pero cada uno juega un rol diferente en nuestras defensas.

Entender que hacen los linfocitos es fundamental para saber como el sistema inmune combate contra virus bacterias y cómo se adapta para generar memoria a estos ataques.

Este artículo describe qué son los linfocitos, qué tipos principales existen y qué función principal cumplen en la inmunidad.

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¿Qué son los linfocitos?

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Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco de fundamental importancia para el sistema inmunológico.

Los linfocitos son las células que determinan la especificidad de la respuesta inmune a microorganismos infecciosos y otras sustancias extrañas.

En los adultos humanos, los linfocitos constituyen aproximadamente del 20 al 40 por ciento del número total de glóbulos blancos. (2)

Estos se encuentran en la circulación y también se concentran en los órganos y tejidos linfoides centrales, como el bazo, las amígdalas y los ganglios linfáticos.

Características

Una característica fascinante de los linfocitos es su diversidad de receptores con diferentes especificidades. Es decir, en el cuerpo hay millones de clones de linfocitos y cada uno es específico frente a un determinado antígeno.

La mayoría de los linfocitos tienen una vida corta, con un promedio de vida de una semana a unos pocos meses, pero algunos viven años.

Estas células son responsables de la “memoria” inmunológica, lo que significa una respuesta más rápida y eficaz ante un segundo encuentro con el mismo antígeno.

Tipos de linfocitos

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Los dos tipos principales de linfocitos son los linfocitos B y los linfocitos T, o también conocidos como células B y células T.

Ambos tipos se originan a partir de células madre en la médula ósea y si bien son similares en apariencia y todos los linfocitos ayudan al sistema inmunitario sus funciones son bien distintas.

Aquí van los principales tipos de linfocitos presentes en el cuerpo.

1. Linfocitos B

Las células B son células especializadas del sistema inmunológico cuya función principal es producir anticuerpos.

Las células B se desarrollan en la médula ósea a partir de células madre hematopoyéticas. Como parte de su maduración las células B se entrenan que no produzcan anticuerpos contra los tejidos sanos.

Cuando las células B encuentran material extraño (antígenos), pueden evolucionar en otro tipo de células. Por ejemplo las llamadas células plasmáticas, que son las responsables de producir grandes cantidades de anticuerpos.

Los anticuerpos sirven para neutralizar al microbio, activar el complemento y fagocitar.

Entonces, los linfocitos B median la inmunidad humoral y cumplen funciones de defensa contra los microbios extracelulares.

2. Linfocitos T

Los linfocitos T, (también conocidos como célula T o timocitos) son células que pueden atacar a las células infectadas y también actúan como reguladores del sistema inmunológico.

Las células T se desarrollan a partir de células madre hematopoyéticas en la médula ósea, pero completan su desarrollo en el timo (de aquí viene la letra T).

Dentro del timo, los linfocitos inmaduros se convierten en maduros y recorren otros órganos del sistema inmune, como el bazo, los ganglios linfáticos, la médula ósea y la sangre.

Las células T tienen diferentes capacidades para reconocer antígenos y cada una cumple una función diferente. Los subtipos de células T son:

  • Asesina o citotóxicas (también conocidas como células T CD8)
  • Células T auxiliares o accesorias (también conocidas como T CD4)
  • ​​Células T reguladoras

Las células T asesinas realizan la destrucción real de las células infectadas, uniéndose directamente a su objetivo para asegurar su destrucción.

Las células T auxiliares ayudan a las células B a producir anticuerpos y a las células T asesinas en su ataque.

Los linfocitos T reguladores suprimen o apagan otros linfocitos T. Sin ellos, el sistema inmunológico seguiría funcionando incluso después de que se haya curado una infección. Es decir, son como el termostato del sistema inmune, y sirven para mantenerlo encendido lo suficiente, ni poco ni demasiado.

Los linfocitos T median la inmunidad celular, y sus productos como las citoquinas son importantes para la defensa contra microbios intracelulares.

3. Células NK

Las células asesinas naturales (NK) son en realidad un subtipo de linfocitos que cumplen una función fundamental para defenderse de los virus y para prevenir el cáncer.

Las células NK también derivan de la médula ósea y están presentes en cantidades relativamente bajas en la sangre y en los tejidos. Su principal acción radica en la respuesta rápida del sistema inmune innato.

Se denominan así porque matan fácilmente a las células infectadas con virus y no requieren la misma educación tímica que requieren los linfocitos T.

Función de los linfocitos en el sistema inmune

funcion de los linfocitos
Adaptado de Akiko Iwasaki. (2)

Los linfocitos son las células inmunes principales de la respuesta adaptativa.

Son estas células las responsables de orquestar la respuesta tardía y asegurar la función de memoria.

Por un lado, los linfocitos B reconocen antígenos, proliferan y se diferencian en células que secretan diferentes clases de anticuerpos con funciones distintas.

Por otro, los linfocitos T reconocen antígenos de microbios asociados a células propias y se diferencian en distintos tipos de linfocitos.

En conjunto, los anticuerpos y los linfocitos T activados trabajan con los fagocitos para destruir los microbios y las células infectadas.

Además, algunos linfocitos se diferencian en células de memoria, lo que protege al cuerpo contra posibles ataques futuros y repetidos del mismo microorganismo. En esto es que se basan la mayoría de las vacunas.

RESUMEN

Los linfocitos son las únicas células inmunitarias capaces de reconocer antígenos de forma específica. Es por esto que se los considera los glóbulos blancos más importantes de la inmunidad adaptativa.

Los dos tipos principales de linfocitos son los B y T. Los mecanismos de respuesta entre cada tipo son bien distintos.

Como regla general, los B cumplen una función esencial de defensa contra microorganismos extracelulares y los T contra intracelulares.

Sin la presencia de este tipo de glóbulos blancos, el sistema inmune no puede generar memoria de exposición a infecciones bacterianas o virales, así como juegan un rol fundamental en reconocer qué es propio y qué es extraño.

REFERENCIAS

  1. Prof. Akiko iwasaki. Fuente
  2. The Immune System and Primary Immunodeficiency. Fuente
  3. Inmunología celular y molecular. Abdul k. Abbas. Novena edición.

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